La trayectoria
Mazuerart nace del deseo de darle un lugar propio a la pintura hecha a mano. Años de práctica con el óleo, el grafito y la acuarela se transformaron en un taller donde conviven cuadros, bitácoras y piezas de uso cotidiano intervenidas con arte.
El nombre acompaña un camino personal: aprender la técnica, equivocarse, repetir y encontrar una voz reconocible en cada trazo.